Gorki: Héroe de si mismo
Gorki, el diablillo indeleble. Punk, friqui y anárquico. Hoy dormirá en una jaula más chica que la isla que un día nos encerraba a todos.Dormirá, si no se lo impiden los gritos, el hambre y el calor sofocante de aquellas celdas pestilentes, de las que ya muchos fuimos huéspedes. Pernoctará en el enclaustro infame que reservan los tiranos para quienes no se dejan subyugar el alma.
Hoy el Gorki está en la cana, pero sigue más libre que los jueces y los carceleros. Más libre que aquellos juglares cobardes de la “canción protesta”, que prefirieren tararear los problemas del vecino e ignorar los de la casa propia. Lo es mucho mas que todos los que hoy se encojen de hombros ante la barbarie y el atropello, para poder seguir robándose el bocado diario sin que nadie les moleste. Es mucho más libre incluso que estos, que desde lejos, ayer exigían su martirio como prueba de autenticidad. Posiblemente mucho más libre que todos ellos. Muy a pesar de los barrotes que ahora mismo lo separan del mundo, de su hija, de su padre y sus amigos.
Lo Innovador y lo Ortodoxo
Antonio Rungi, un sacerdote y teólogo italiano ha declarado recientemente a medios de prensa en Roma, que está organizando un concurso de belleza en el cual las participantes serán todas monjas de la doctrina católica.
Aunque (…desafortunadamente…jejeje…) los organizadores del denominado “Miss Sister 2008” no se proponen “exhibir a las monjitas en trusa” si esperan que el concurso ayude a mejorar la imagen estereotipada que aparentemente se tiene de estas, porque según ellos “ser vieja o fea no son requerimientos indispensables para ser monja”
A pesar de que en lo personal me duela bastante ver a cualquier mujer alistarse en las filas de la militancia asexual, no me queda menos que aplaudir la iniciativa del señor Rungi y saludar a las monjitas (que a fin de cuentas fueron ellas las que idearon todo este asunto) por hurtarle auque sea un poco de almidón al dogma católico. Ese, que tantas mojigaterías e insatisfacciones inútiles ha engendrado a través de la historia.
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En otro orden de cosas:
Arkadi Gaydamak, un candidato a la alcaldía de Jerusalén ha declarado que “estaría dispuesto a morir” antes que permitir la celebración de una marcha de orgullo gay en aquella ciudad. Según este señor, el “nunca permitiría que tal evento tuviera lugar, ya que “la homosexualidad atenta contra la tradición judaica”, porque los homosexuales aparentemente “no pueden procrear”. El señor Gaydamak (irónico el nombrecito para un homófobo, no?) a revelado además que el procuraría “estatus y valores religiosos” para Jerusalén.
Este es sin dudas, un alegato lamentable. Sobre todo porque proviene del único rincón que por aquellos lares ha logrado construir con éxito una sociedad democrática. Y porque son precisamente la flexibilidad, la tolerancia y el respeto al derecho individual, los baluartes que sustentan la sociedad libre donde el pretende erigirse líder. Y finalmente porque son además, justamente aquellas libertades las que marcan la diferencia entre el Israel moderno y las salvajes teocracias vecinas que hoy le asedian y atacan.
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Paisajes de Brooklyn II

Obra de arte que tres muchachas dejaron en la acera a la caída de la tarde; muestra del eclecticismo cultural que se respira en Brooklyn, como en el resto de Nueva York. Arco iris universal coronando al unicornio de sublime pureza, incólume en su inocencia, según afirman las fábulas… O no tanto? Nótese que, en este caso, el jinete del unicornio es un avispado ninja…
Por lo demás, junto al unicornio dibujaron un taco (o empanada mexicana) que fue borrado rápida e involuntariamente por los transeúntes, para mi tristeza…
La seducción

Primero, la creencia en la escena de la seducción. La pequeña había sido seducida por un adulto cariñoso, y sólo una segunda escena similar habría resignificado a la primera como trauma sexual.
No se sostiene. No todas las niñas podrían haber sido seducidas, al menos, no lo suficiente para universalizarlo. Ni existen tantos adultos inclinados a su estatura.
Ella mentía. Mentía, la pobre, a pesar de todo, y siendo lo más sincera posible en su estructura.
Hay que agradecer la decepción de Freud: “Ya no creo más en mi neurótica”, porque justo con el abandono de la teoría de la seducción original se revela que en el psicoanálisis no se trata de un privilegio del principio de realidad, sino de aquél reino de la verdad ficcional de cada uno. El reino de ese modo en que cada quien se defendió de una representación abominable, de presunto contenido sexual, dándose así origen al inconsciente.
Entonces, todo fue una fantasía. Ella imaginó y recreó haber sido seducida cuando niña, y así lentamente se deslizó todo como una realidad convincente, explicativa de todo lo que le estaba pasando con su cuerpo y sus pulsiones. (Un cuento encima del agujero que no se comprende: ah, fui seducida, el otro me desea. Como el Edipo. )
Permanecen las fantasías coaguladas en el tiempo, y van a escenificar una y otra vez la relación que ella establece con su objeto de deseo. Una y otra vez.
La seductora por excelencia, la histérica, huye continuamente cuando es convocada, con tal de salvaguardar la insatisfacción del deseo.
Algo así también pudiera codificar la pantomima histérica: Tú no me hubieras seducido si antes yo no te hubiera, realmente, encontrado.
*Fotos de mi hermana L.
Fito Paez – Al Lado del Camino
Es obligatorio tener un motivo especial para colgar una buena canción en un blog?..Es acaso imprescindible complementarla con una resplandeciente disertación, que de algún modo justifique la entrada? Me pregunto si podría algo de lo anterior disfrazar de “inteligente” el verdadero propósito, íntimo y simple, de compartir el gozo de escucharla con otros? Yo espero que no.
Encuentro en la otra orilla
Estoy en Cancún. En el súper, haciendo las compras. Detrás de mí en la cola de la Panadería se para un muchacho y me mira con insistencia, con una de esas miradas de abajo hacia arriba, y no al revés. Me aborda y me pregunta cualquier cosa sin importancia. Yo noto que él estaba algo sucio, en shorts y camiseta, muy bronceado… Pero que abría los ojos cuando me oye hablar. Y con confianza indiscutible sonríe y: “¿De qué parte de Cuba tú eres?” Le digo que de La Habana, y me dice: “Yo soy de Pinar del Río, y…acabo de llegar….”
Ahí entendí, es una de las situaciones más connotadas en las noticias locales, el arribo de cubanos en lanchas, por mar, que se internan en México… Había algo que me dolía en todo esto, y de repente, ese muchacho apenado bajó la voz y me dijo que tenía mucha hambre… Y supe que ni yo quería oír ni él quería hacer la historia de su reciente aventura, pero que toda su imagen, su bronceado distinto al de los miles de turistas que nos rodeaban, su mirada diferente a la de los clásicos indigentes de los semáforos, la vivacidad de su ánimo al estar pasándola mal ahora pero a la vez de qué buen éxito he tenido al llegar… todo ese conjunto me tocaba bien de cerca y me disponía para tener que hacer algo.
Le dije que escogiera lo que más quisiera ahora mismo, que yo se lo pagaría. Me miró resignado. (¿Qué tienen los hombres cubanos que les incomoda tanto que una mujer les pague?) Todavía balbuceó un cuando nos veamos de nuevo yo te invitaré entonces, fue hasta donde llegó antes de que le alcanzara otra vez la insistencia del hambre.
Fuimos a pagar, no sabía terminar de agradecerme, quería seguir hablando, algunas incoherencias acerca del olor de los dulces, de qué yo hacía, cuánto tiempo iba a estar en Cancún… Le di la mano, estaba áspera. Y seguí mi camino, sin ningún otro remedio para esta situación.
*Foto en la playa de Cancún
Del vestir en los tiempos de guerra.
Sólo para hacer las cosas más interesantes, se me ocurre que este semestre escolar estará enfocado en conceptos, diseños a cobrar funcionalidad a las luces del armaggedon inminente, las pandémicas plagas, el ataque de los muertos vivientes…
En el pasado, la carencia de materiales, la poca solvencia de los potenciales compradores, y los cambios sociales existentes durante tiempos de conflicto bélico, promovieron cambios drásticos en la moda. Durante las dos guerras mundiales del siglo XX, por ejemplo; el hecho de que los hombres dejaran a las mujeres a cargo del trabajo en las industrias y la educación de los más jóvenes, trajo consigo inevitablemente el relajamiento en los códigos del vestuario.
Así, durante los años 20, se da el fenomeno de las flappers; mujeres que descubren los placeres de la vida nocturna, le suben el tono al maquillaje y el dobladillo a las faldas, adoptan una silueta más varonil que incluye cabellos cortos además del abandono de los corsets.
Igualmente, durante la Segunda Guerra Mundial se adoptan los sobretodos de inspiración militar. Como las mujeres se han quedado solas de nuevo, apoderándose tanto de las ocupaciones laborales de sus esposos, padres, hijos, como de sus roperos, la silueta femenina adquiere un aire varonil: las caderas se prefieren estrechas, las hombreras cobran auge. Un detalle que siempre me fascinó: en tiempos en que el Gobierno promovía la donación y el restringido consumo de sedas y nylons a manera de apoyo por la causa -el nylon era un novedadoso material y se necesitaba para crear paracaídas y demás rudimentaria militar-, se popularizó el recurso de dibujar una línea a lo largo de la parte posterior de las piernas con lápiz delineador, para crear la ilusión de medias (aquellas que se sujetan con ligas a la altura del muslo).
Siguiendo el análisis de cómo la psicología social funciona en tiempos de guerra y de paz, es de notarse como, una vez que la guerra termina y se hace evidente la disminución demográfica como resultado del conflicto, la silueta se vuelve ultra-femenina de inmediato. Pensemos en Amelia Earhart durante fines de los ‘30, en contraposicion con Marilyn Monroe, epítome de los aires de post-guerra…
El sueño de Isak Borg
El actor sueco Victor Sjöström, que interpretó a Isak Borg en Fresas Silvestres, había protagonizado el filme La carreta fantasma en 1921. El sueño que incluyó Bergman al comienzo de su película era, entre otras cosas, un homenaje a esa joya del cine mudo. Qué extraño ejemplo de lo grotesco ese ataud en el carruaje, que al mecerse suena como el llanto de un niño en una cuna.
Perfect Lovers
Felix González-Torres, Sin título (Amantes Perfectos), 1987-1990. Dos relojes comerciales.
En 1995, durante una entrevista, Felix González-Torres dijo: “Cuando la gente me pregunta, ¿quién es tu público?, yo respondo inmediatamente: mi público era Ross. El resto de las personas sólo se aproximan a mi obra”.
Ross, el amante de Felix González-Torres, falleció de SIDA en 1990 (el artista cubano- americano habría de sobrevivirlo unos seis años). Amantes, dos relojes uno al lado del otro, sincronizados a un mismo tiempo, es una obra autobigráfica, una visión de las horas del amor, sublimemente exaltadas por la proximidad de la muerte. Esos relojes que marchan al unísono en algún momento habrán de detenerse, dejarán de palpitar. Amantes es, de un modo más indirecto, una reflexión sobre el SIDA y en ese sentido también podría verse como un arte político, realizado en un momento en el que las minorías sexuales reclamaban una intervención más activa del gobierno norteamericano en la lucha contra el virus.
Pero, al margen de estas connotaciones –biográficas, políticas, queer- la obra de González-Torres es también una celebración de la experiencia amorosa, de ese momento de plenitud en el que los amantes parecen existir uno en el otro, inmersos en una dimensión casi telepática, en una plenitud del deseo.
