Dos bromas de Raúl Martínez (II)

La segunda broma es menos carnavalesca y si se quiere más seria, dotada de un sentido crítico. El humor, si acaso, reside en cómo Martínez se las ingenió para que sus alusiones pasaran inadvertidas por los ideólogos y funcionarios de la cultura. Isla 70 se ha divulgado como una pintura emblemática de la Revolución. Y tal vez lo sea en muchos sentidos. Las caras de revolucionarios como Fidel Castro, Ché, Camilo Cienfuegos, Lenin y Ho-Chi-Ming se integran a una multitud de rostros anónimos: ellos eran parte del pueblo y el pueblo estaba con ellos. Un cuadro optimista, de colores brillantes, en el que prevalecían expresiones joviales y entusiastas. Pero, de forma no tan velada, aunque si lo suficientemente encubierta como para no dar lugar a reprimendas, el cuadro añadía una nota de protesta al júbilo revolucionario. A la izquierda, en la base misma de la pintura Martínez representó a un joven que saborea un helado de fresa. El artista tuvo el cuidado de pintar sólo un fragmento del cono sobre el que despunta el refrigerio que modo que la forma oblonga y el color rosáceo en los labios juveniles hacen pensar en un felatio.

En otro lugar, el acto de morder un emparedado, quedaba sugestivamente asociado a una hilera de cañas, pintadas como si fuesen falos erectos. Hay jóvenes con cerquillos que afeminan sus semblantes. Un personaje con bigote –un autorretrato- junto a un joven con el torso desnudo (¿el escritor Reinaldo Arenas?) y a su lado la palabra “Isla”, que podría sugerir la condición de marginado social. Hay también orquídeas enormes aderezando el paisaje. En Isla 70, un homenaje a la malograda Zafra de los Diez Millones, Martínez expresa su inconformidad ante la brutal represión de la homosexualidad. Un retrato de Oscar Wilde trazaba una analogía entre el presente y la pacata sociedad victoriana que encarceló al escritor homosexual.



Y la cabeza de Martí parece ensartada en una vara (asta de la bandera)
Lafuente
Anonymous
abril 11, 2008 a 10:02 am
Gracias LaFuente. No habia advertido ese detalle curioso tambien. No estoy muy seguro sobre como interpretarlo; pero dentro de una otra tan sugerente es probable que Martinez le haya atribuido cierto sentido a ese vinculo que tu has observado.
Saludo,
Ernesto.
Ernesto Menéndez-Conde
abril 12, 2008 a 5:44 pm