Quimera

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Confluencias: We are Porno, sí-Canción Protesta

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El cartel de Eduardo Marín para We are porno, sí. Casi de inmediato recordé el conocido Canción Protesta de Alfredo Rosgaard.El primero me hace ver la imagen de Rosgaard en lo que tiene de erotismo. Y, viceversa, el diseño de Marín, interpretado desde el cartel de 1967, apunta hacia el erotismo como una suerte de Canción Protesta. ¿Para qué agregar que entre los cubanos el sexo, como el humor popular, han sido formas fundamentales de resistencia frente al totalitarismo?

Escrito por ernesto

mayo 29, 2008 a 7:35 pm

George Lois en el MoMA(I)

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El MoMA exhibe las portadas que diseñó George Lois para la revista Esquire. Una de ellas está dedicada a la hija menor de Stalin. Lois estaba molesto con la edición del libro Veinte Cartas a un Amigo, en el que Svetlana hablaba horrores de su padre. La revista Esquire publicaría un artículo desfavorable–firmado por Garry Wills- en el que la disidente soviética era descrita como una oportunista. La venganza de Lois consistió en superponer un dibujo del bigote de Josef Stalin sobre el retrato de la hija desleal.
Sorprende que el diseñador que hizo las cubiertas más provocativas de los años sesenta fuese un joven que, cuando menos, simpatizaba con el stalinismo. Y esto después del deshielo que había iniciado Kruchev. Esquire aprovechó su talento y también, a no dudarlo, su izquierdismo radical, aparentemente atrevido y en la práctica muy vendible. Las portadas de Esquire, que le dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en imágenes paradigmáticas de los sesenta, confirman una de las ideas de Adorno y Horkheimer: en la época de industria cultural, hasta la actividad política de la oposición entra en complicidad con el status quo.

George Lois en el MoMA (II)

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Una de las portadas tiene que ver directamente con la Revolución Cubana. The Face of a Hero, rostro realizado a partir de un montaje de las caras de Bob Dylan, Fidel Castro, John F. Kennedy y Malcoln X. Estas eran las cuatro figuras más atractivas entre los estudiantes norteamericanos de izquierda. El diseño de Lois seguramente contribuyó -como antes lo había hecho Sartre con su Huracán sobre el Azúcar- a incrementar las simpatías de la izquierda mundial hacia el líder cubano. Claro que no habría que responsabilisar sólo al diseñador de Esquire -ni tampoco a Sartre- por el mito mediático creado en torno al caudillo cubano. Era una construcción mucho más concertada, a tono con las inquietudes de los jóvenes de los sesenta, que se fue configurando de manera más o menos espontánea -y a la vez estimulada por la intelectualidad y los mass-media. Hacia comienzos de los setenta, la lista de los intelectuales desencantados con la Revolución era ya muy larga, e incluía al propio Sartre. Sin embargo, todavía hoy cuesta trabajo deshacer la imagen mítica del revolucionario cubano. Para la izquierda contemporánea, que es mucho más escéptica que antes, sigue siendo difícil de digerir la posibilidad de una crítica a la Revolución Cubana que provenga de la propia izquierda. Y si esa crítica fuese enunciada por un cubano que, además, reside en los Estados Unidos -o en cualquier otro lugar del planeta que no sea Cuba- entonces sus opiniones quedan casi automáticamente descalificadas como reaccionarias. Un cubano, que se sienta inconforme con lo que sucede en su propio país, que viva en una sociedad capitalista y que, al mismo tiempo, se identifique con los movimientos que luchan por reformas destinadas a lograr una mayor igualdad social, posiblemente no tenga más alternativa que hablar desde la marginalidad.

De un modo u otro, The face of the Hero circuló por la Habana. Recuerdo que mi madre había pegado la imagen en una de las paredes de su habitación. En la sala, encima de un televisor de los años cincuenta, estaba colgada una guitarra sobre la que alguien pintó unas flores lilas, rojas y amarillas. Y en la terraza de nuestro tercer piso, un vistoso letrero en el que podía leerse: La locura.

George Lois en el MoMA(III)

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Otro de los célebres diseños de George Lois. Andy Warhol ahogándose en el remolino de una sopa de tomate. El declinar de las vanguardias, o en todo caso el momento en que el mercado asimilaba a las atrevidas novedades artísticas y las transformaba en bienes de consumo. A Warhol le encantó la idea de Lois. Posó entusiasmado para las fotografías con las que éste último confeccionaría su diseño. Warhol no ignoraba que su arte se había convertido en un producto mediático y en una mercancía. Tampoco le disgustaba que así fuese. Buena parte de sus gestos y excentricidades fueron actos de publicidad. Su cínico coqueteo con el mercado fue, entre otras cosas, una intencional prolongación de su creación artística. El desenfado de Warhol hacia la cosificación de su arte fue el de un visionario. Sólo hace falta compararlo con la mayoría de los artistas conceptuales que en su momento creyeron hacer obras que no fuesen comercializables y que terminaron en los lotes para las subastas de Christie’s y Sotheby’s.

George Lois en el MoMA (IV)

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Las protestas contra la guerra en Viet-Nam fueron un tema recurrente en las portadas de Esquire. El humor negro y la crueldad fueron las armas predilectas de George Lois. En la imagen de abajo, el teniente Calley, acusado de masacrar a niños vietnamitas, posa risueño entre un grupo de infantes del país asiático.

Escrito por ernesto

mayo 27, 2008 a 9:46 am

Lo que se hace en las noches…

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Escrito por Anita Bou

mayo 22, 2008 a 4:27 am

Escrito en Diseño, Moda

Mi sueño steampunk para Gaultier.

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Acerca de aquel proyecto, en teoría orientado por la estética de la maison Gaultier y que supuestamente iba a estar entre lo surreal y lo tecnológico… La inspiración terminó proviniendo de la subcultura Steampunk, y luciendo asi:




Escrito por Anita Bou

mayo 21, 2008 a 8:29 pm

Escrito en Diseño, Moda

Las Vírgenes de Jean Paul Gaultier.

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Una vez más, Jean Paul Gaultier, quien va del minimalismo futurista en El Quinto Elemento, hasta el steampunk de La Ciudad de Los Niños Perdidos, y quien, con su diseño irreverente y maravilloso se ganó desde sus primeras incursiones en el mundo de la moda, en los ochenta, el apelativo de enfant terrible de la moda francesa.

Un año atras, Gaultier mostró la colección “Virgen Maria” en la Semana de la Moda Primavera/Verano. Modelos con halos, corazones sangrantes (no es la primera vez), vestidos vaporosos como apariciones, el niño Jesús a la altura del pecho, impreso en la tela en técnicas semejando el clásico vitral eclesiástico…

Gaultier fue quien primero me mostró lo maravilloso, artístico y divertido que el mundo de la Moda puede ser, y en el proyecto actual de trajes de noche con inspiración en corsetería, orientado como parte de mi formación en FIT, estaremos diseñando trajes de noche con la marca estilística de la Masion de nuestra elección.

A Gaultier, por supuesto, me he acogido.

Probablemente, estaré trabajando con una estética entre surrealista y tecnológica. Aunque presiento más de una tendencia, entremezclada y confusa, ganando forma mientras investigo imágenes , inspiraciones y detalles de la alta costura francesa.

Escrito por Anita Bou

marzo 26, 2008 a 9:58 pm

Escrito en Diseño, Moda

Tras las huellas de Cuba en New York!

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Y a propósito del tema anterior: Alegoría de la Liebre y la Tortuga.

La intención original de este blog, encontrar a los cubanos que deambulan incógnitos en Nueva York, ha sido satisfacida un tanto…
Caminando de regreso de la escuela, encontré el Centro de Estudios Cubanos, en 23rd St, New York.

Consequente acción, buscarlo en la red: Sitio de tema noventista, doloroso a la vista, afortunadamente en remodelación… Con acceso a posters cubanos de antes y ahora.
Los de ahora, en lugar del estilo constructivista que anteriormente se vio en el cartel propagandístico, tienen el sello innegable del ISDI, y están enfocados en temas políticamente inocuos: diseño gráfico para películas, y eventos de índole artística en general. Se reconoce la obra de antiguos colegas, y me hace pensar en estos otros diseñadores de la gráfica, encantadores y afilados, los Camaleón…

Escrito por Anita Bou

noviembre 2, 2007 a 9:08 pm

Alegoría. [La Fabula de la Liebre y la Tortuga]

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Mi escuela estaba en Reina, en Centro Habana: el Instituto Superior de Diseño Industrial, o -como todo el mundo le dice- ISDI.
Es un edificio ecléptico, que data del siglo XIX, y fue -entre otras cosas- un hospital donde Carlos J. Finlay tuvo su centro de operaciones.
Fue alli donde hizo los estudios que lo condujeron al descubrimiento del agente transmisor de la fiebre amarilla, y no es de extrañarse: hasta el dia de hoy los pasillos de la escuela se llenan de mosquitos a la caida de la noche).

Cada piso tiene un estilo arquitectónico diferente. Los fueron construyendo a medida que hizo falta. En el patio interior, estaba la estatua de Finlay que fue movida hacia un parque en la Habana Vieja, a pesar de las protestas de los estudiantes. Los árboles del patio fueron cortados para la restauración.

Los elevadores son tan antiguos como la Revolución. Oxidados, llenos de espíritu e historia. Como la Revolución, se mantienen en uso a pesar de todo! Las escaleras mas antiguas, con escalones de mármol, han sido desgastados por el tiempo. Los murciélagos anidan en el primer y segundo pisos…

Hoy, despues de unos dos años de remodelación, el ISDI ha sido restaurado. El programa académico cambió casi al mismo tiempo. La escuela gradúa ahora diseñadores integrales, capaces de aplicarse a todas las ramas del diseño, sin haber profundizado en ninguna de ellas. El programa de Diseño de Vestuario, que siempre tuvo la menor matricula, posiblemente no abra todos los años…

A pesar de lo negativo que se pueda decir, la escuela se enfoca en la conceptualización y aprovechamiento de recursos por parte de los estudiantes. Es interesante ver que, en realidad, la tendencia global se dirige en esa misma dirección…!
A veces, el lento paso de los eventos nos ha ayudado a permanecer en un estado de gracia pasada que resulta ser más viable que otras tendencias, modernas y consumistas…

Escrito por Anita Bou

octubre 14, 2007 a 5:37 pm

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