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Paint it, Black
Nada tan intenso, tan electrificante, tan vital y animado como las calles de New York. Siempre están llenas de la multitud, el tráfico, la publicidad, a veces con violencia y otras con desenvoltura. Abarrotadas por millones de personas errantes, indolentes, violentas, que parecen no tener nada que hacer, y sin duda no lo tienen a no ser producir la trama permanente de la ciudad (Baudrillard, America, 31)
Me gusta caminar por las avenidas de Manhattan y escuchar las canciones de los Rolling Stones en mi iPod. Encuentro una profunda semejanza entre esa música y la animación en las calles descrita por Baudrillard. Paint it, Black es una de mis pequeñas obsesiones. No exageraría si dijera que durante varios años la he escuchado casi a diario. He silbado su melodía, la he tarareado, la he cantado infinidades de veces en la ducha, frente al espejo, pedaleando loma abajo en una bicicleta. No me cabe la menor duda de que mañana me llevaré los audifonos a mis oídos para escuchar de nuevo a Mick Jagger con su I see my red door and I want to paint it black.
Aquí una traducción mía:
Píntala de negro
Veo una puerta roja y quiero pintarla de negro
Basta ya de colores, quiero pintarlo todo de negro
Veo a las chicas pasar en sus ropas veraniegas
Y tengo que volver la cabeza hasta que termine mi duelo
Veo una hilera de carros, todos pintados de negro
Con flores y mi amada que nunca volverá
Veo a la gente darme la espalda y rápidamente mirar para otro lado
Como si yo fuera un recién nacido, es algo que me ocurre a diario
Miro dentro de mí y veo que mi corazón se ha apagado
Veo mi puerta roja y debiera pintarla de negro
Quizás entonces pueda esfumarme sin tener que encarar la realidad
No es fácil dar la cara cuando todo tu mundo es negro
Nunca más mi verde mar tendrá un azul intenso
No pude prever que algo así pudiese sucederte
Si contemplase el crepúsculo con fijeza
Mi amor reiría a mi lado antes de que llegue el amanecer
Veo una puerta roja y quiero pintarla de negro
Veo una puerta roja y quiero que se vuelva negra
Basta ya de colores, quiero pintarlo todo de negro
Veo a las chicas pasar en sus ropas veraniegas
Debo volver la cabeza hasta que termine mi duelo
Quiero verte la cara pintada de negro,
Negra como la noche, negra como el carbón
Quiero ver el sol borrarse del horizonte
Quiero verla pintada, pintada,
Pintada de negro.
Canción de Otoño, Paul Verlaine.
Me parece que hubo algo de afortunado en que descubriese la poesía a través de la lectura de Paul Verlaine. Años más tarde, cuando pude contrastar las versiones en español con los versos en francés, me di cuenta de que sólo había podido apreciar una arista de los poemas. Mi conocimiento del francés es muy rudimentario; pero aún así no es difícil percibir que la poesía de Verlaine es esencialmente rítmica. Y esto es algo que se pierde en las traducciones. ¿Cómo dar en español con la musicalidad de su conocida Chanson d’Automne? Ya en el título mismo aparece esa sonoridad de los versos:
Chanson d’Automne (1886)
Les sanglots longs
De violons
De l’automne
Blessent mon coeur
D’une langueur
Monotone
Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l’heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure
Et je m’en vais
Au vent mauvais
Qui m’emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.
En mi traducción no hay nada que recuerde la rima del original, aun cuando en español subsista parte del encanto que hay en los versos en francés:
Canción de otoño
Los prolongados sollozos
De los violines
Del otoño
Laceran mi corazón
Con una languidez
Monótona
Sofocado
Y pálido
Cuando suena la hora
Yo recuerdo
Los días pasados
Y lloro
Y me dejo llevar
Por la perniciosa borrasca
Que me mece
De aquí para allá
Como
a una hoja muerta
Bajo una luna llena con Bernard Berenson (I)
Esta es mi traducción al español de las dos primeras páginas del artículo Under a Full Moon with BB (Building a ‘House of Life’) que apareció en la revista Museum Management and Curatorship (1992, 11, págs. 347-373). El escrito comienza con una hermosa anécdota de los días finales del historiador del arte Bernard Berenson y luego incluye una cita del ensayo Civilization (1973) de Clive Bell, que es una definición –y al mismo tiempo un retrato- de lo que no estoy muy seguro si traducir como hombre “no-natural”, “anti-natural” o “desnaturalizado”. He optado por esta última variante. La palabra en el original es “unnatural”. Dividí artificialmente en dos partes un texto que debiera leerse como una continuidad. Lo hice así por mis reticencias a incluir entradas que sean relativamente extensas y también porque creo que las dos partes tienen cierta independencia.
Bajo una luna llena con Bernard Berenson (II)
Bajo una luna llena con Bernard Berenson
Construyendo una “Casa de la Vida”
M. Kirby Talley Jr.
Pero ¿quién puede observar el esplendor de una rosa sin tratar de
lucirla en su ropa? ¿Quién puede contemplar con curiosidad
la tersura y el brillo de una hermosa mejilla,
sin sentir que su corazon nunca envejecerá?
Lord Byron
Las peregrinaciones de Childe Harold, Canto Tercero, XI.
La Luna
Un mes antes de su muerte, a la edad de noventa y cuatro años, Bernard Berenson se estaba alojando en la Casa al Dono, residencia de Nicky Mariano, su amigo y colega durante cuatro décadas. A lo largo de toda su vida, cada vez que Berenson veía la luna llena, hacía tintinear las monedas que guardaba en su bolsillo, pedía un deseo y con sus ojos cerrados se inclinaba tres veces en dirección a la luna. Este ritual es una superstición judía y si bien las supersticiones, al menos en sus formas más serias, eran la antítesis de todo lo que él sostuvo y creyó en su vida -y que tal vez pueda resumirse con la palabra “civilización”- podría perdonársele su fidelidad a esta práctica por completo inofensiva. A pesar de su salud muy frágil y que empeoraba aceleradamente, Berenson aun conservaba su alegría de vivir. Nicky Mariano relata que, “A principios de Septiembre de 1959…, nosotros descubrimos la luna nueva, en un cielo verde-manzana. Su enfermera lo cargó en brazos, como a un niñito, hasta la ventana de su habitación. Con una sonrisa melancólica, Berenson saludó por última vez a aquella figura plateada”.
Nosotros sólo podemos imaginar cómo Berenson debió haberse sentido, qué pensó cuando miró aquella luna. Todos nosotros hemos experimentado la magia de la luna llena, sea en lo alto del cielo de una noche invernal, irradiando un resplandor fosforescente sobre el paisaje cubierto por la nieve, o una luna baja, llena y rubicunda, acechando sobre los secos tallos del maíz a mediados de agosto. Me gusta pensar que Berenson debió haber sentido una profunda satisfacción con la certeza de haber tenido éxito en su empeño por transformarse a sí mismo en una obra de arte. A lo largo de sus noventa y cuatro años, Berenson acogió todo lo valioso que la vida tenía para ofrecerle –arte, literatura, música, personas, animales, naturaleza. El fusionó todos esos elementos para configurar lo que solía llamar su Casa de la Vida, y fue desde y a través de esa Casa de la Vida que Berenson emprendió sus investigaciones y, más importante aún, desarrolló su sentido de apreciación del arte. La luna llena –redonda, y por tanto completa, misteriosa, más allá de nuestro alcance y confortablemente cercana, iluminando nuestro camino en medio de la oscuridad- muy bien podría erigirse como un símbolo de sus búsquedas. Y como las faces por las que atraviesa la luna durante sus ciclos mensuales, así pasaban las indagaciones de Berenson, alcanzando pináculos sólo para volver a empezar.
Bajo una luna llena con Bernard Berenson (III)
Bernard Berenson era el humanista por excelencia, pero no del tipo en el que nosotros pensamos cuando consideramos el renacimiento del aprendizaje y la cultura en la Florencia del siglo XV, sino más bien lo que puede ser definido como un ser humano excepcionalmente civilizado. Clive Bell, uno de las figuras más notables del grupo de Bloomsbury, ofreció la siguiente definición de ese tipo de personas en su ensayo Civilización:
No es ni el hombre beato ni el hombre natural; no es el artista, ni el héroe, ni el filósofo; pero aprecia el arte, respeta la verdad y sabe cómo comportarse. Para disfrutar la vida al máximo, para disfrutarla en su totalidad y en sus más recónditos detalles, para lograr ese objetivo, sus medios fundamentales consisten en los poderes, intensamente cultivados, de pensar y sentir. Su curiosidad intelectual carece de límites, es intrépida y desinteresada. Es un hombre tolerante, imperturbable, y si no es siempre afable y urbano, al menos nunca es truculento, desconfiado o prepotente. Elige sus placeres de manera deliberada y sus opciones no están constreñidas ni por temores ni por prejuicios. Y ya que puede distinguir entre los medios y los fines, puede evaluar las cosas por su significado emocional más que por su utilidad práctica. Todas las rigideces de “deberes”,“derechos”, “santidades” pasan volando sobre él, como la arenilla o la incómoda paja, sin llegar a afectarlo. Su sentido de los valores, inteligentemente manejado, es una aguja para desinflar las pompas de jabón de la indignación moral. Es crítico, auto-consciente y hasta cierto punto y, en todo caso, analítico. Inevitablemente será egregio. Consciente de sí mismo como individuo, tendrá poca simpatía por las unanimidades de la multitud; pero al educar su mente, sus emociones y sus sentidos, elaborará un modo de vida en el que despejará, hasta donde sea posible, los hábitos que autolimitan y las pasiones. No, no será natural.
Si esto se hubiese escrito en el pretérito, pudiera haber sido un elogio a Berenson y a otros que en mayor o menor medida fueron como él. Pero ¿qué tiene que ver esto con el arte y con nuestras maneras de reaccionar ante el arte?
Yo diría que la respuesta es: absolutamente todo. Según Bell, una persona civilizada no es “natural” , como mismo un paisaje pintado no es en modo alguno la naturaleza. La insinuación que hace Bell es que este tipo de persona es una creación “desnaturalizada” como mismo algunas plantas exóticas son el resultado de un elaborado proceso de injertos.
El banquete de los mendigos (II)
En el album de los Rolling Stones, The Beggar’s Banquet, hay igualmente imágenes de la sedición y la anarquía. El uso de los instrumentos de percusión en Sympathy for the Devil, evoca de inmediato la idea del aquelarre o tal vez de la orgía. Igualmente en ese brindis final que es Salt of the Earth donde se pide alzar la copa por el trabajador, el soldado y el aristócrata, parecen quedar niveladas las jerarquías sociales. Jigsaw-Puzzle es otro de los números que tienen que ver con la revuelta social. Los personajes (el vagabundo, la hija del obispo, el mafioso, los músicos y las ancianas que protestan) son unos desclasados que usurparon las calles, mientras la voz que esboza estos retratos, se protege indiferentemente de la lluvia.
Compruebo que no hay en internet una traducción medianamente aceptable de Jigsaw-Puzzle. Espero que esta no sea tan infame.
Rompecabezas
Hay un pordiosero sentado en el umbral de mi puerta
Tratando de perder el tiempo
Con su emparedado metílico
Es una tendedera ambulante
Y allí viene la hija del obispo
Por la acera del frente
Mira posesivamente una baratija
Ella ha sido una paria durante toda su vida
Y yo… yo espero con toda mi calma
Tirado en el suelo
Sólo trato de armar este rompecabezas
Antes de que escampe
Oh, el gangster parece tan temible
Con su luger en la mano
Pero cuando está en casa con sus hijos
Es un hombre de familia
y cuando se trata de ventilar un problema
El puede blandir su navaja
De verdad que parece un devoto convencido
Ha sido un delincuente durante toda su vida
Y yo…yo espero con toda mi calma
Tirado en el suelo
Sólo trato de armar este rompecabezas
Antes de que escampe
Oh, el cantante parece estar furioso
por haber sido arrojado a los leones
Y el bajista luce nervioso
Por las muchachas allá afuera
Y el baterista está tan destruido
Tratando de llegar a tiempo
Y los guitarristas lucen tan demacrados
Ellos han sido unos parias durante toda la vida
Y yo, yo espero con tanta calma
Tirado en el suelo
Sólo trato de armar este rompecabezas
Antes de que escampe
Oh, hay veinte mil abuelas
Ondeando sus pañuelitos en el aire
Tirando al fuego sus pensiones
Y gritando “esto no es justo”
Hay un regimiento de soldados
De pie y mirando con firmeza
Y la reina grita con valentía
¿Qué diablos está pasando aquí?”
Con un espeluznante “hala!”
Ella culpó a los oficiales
Y bendijo a todas aquellas abuelas que
Apenas sin aliento gritaron “gracias”
Y yo… yo espero con toda mi calma
Tirado en el suelo
Sólo trato de armar este rompecabezas
Antes de que escampe
Southern Man (II)
Una historia pasada y, no obstante, Southern Man, de Neil Young, ofrece una imagen muy vívida del chasquido del látigo sobre las espaldas, del horror de los grilletes y de las herramientas destinadas al castigo. Y más allá del maltrado corporal, el degradante trabajo esclavo, el forzado desarraigo del suelo natal y la existencia cotidiana, confinada en barracones.
Me he permitido traducir Southern Man. Luego el texto en inglés. Cualquier sugerencia es bienvenida.
Hombre Sureño
Hombre sureño
Mejor resguarda tu cabeza
No olvides lo que dice tu libro sagrado
Definitivamente vendrá un cambio para el Sur
Ahora tus cruces arden rápido
Hombre sureño
Vi cultivos de algodón y vi a negros
Elevadas mansiones blancas y pequeñas chozas
¿Hombre sureño, cuándo les restituirás?
Escuché gritos y el chasquido del látigo
¿Hasta cuándo?, ¿Hasta cuándo?
Hombre sureño
Mejor resguarda tu cabeza
No olvides lo que dice tu libro sagrado
Definitivamente vendrá un cambio para el Sur
Ahora tus cruces arden rápido
Hombre sureño
Llily Belle, tu pelo es castaño y dorado
He visto a tu hombre negro merodear
Jurarle a Dios “yo voy a doblegarlo”
¿Hasta cuándo?, ¿Hasta cuándo?
Southern Man
Southern man better keep your head
Dont forget what your good book said
Southern change gonna come at last
Now your crosses are burning fast
Southern man
I saw cotton and I saw black
Tall white mansions and little shacks.
Southern man when will you pay them back?
I heard screamin and bullwhips cracking
How long? how long?
Southern man better keep your head
Dont forget what your good book said
Southern change gonna come at last
Now your crosses are burning fast
Southern man
Lily Belle, your hair is golden brown
Ive seen your black man comin round
Swear by God I’m gonna cut him down!
I heard screamin and bullwhips cracking
How long? how long?
White Rabbit (I)
El supuesto pasatiempo de traducir al español la canción White Rabbit de Jefferson Airplane , terminó por ser un rompe-cabezas mucho más complejo y divertido de lo que yo hubiese podido esperar en un comienzo. No estoy muy seguro de haber logrado una versión del todo satisfactoria, aunque la encuentro -tal vez sin la debida humildad- mucho más aceptable que otras traducciones que pueden consultarse online. Perseguir al Conejo blanco me hizo “caer” nuevamente en la lectura de Alice in Wonderland. En particular quería ver cómo se había traducido “dormouse” y cuál era exactamente la cita “feed your head” con la que concluye la canción. Me sorprendió que tal expresión no apareciese por ninguna parte en el libro de Lewis Carroll. La canción, en cambio, alude a un breve diálogo que se encuentra casi al final del capítulo XI. Lewis Carroll escribió:
But what did the dormouse said?-one of the jury asked
That I can’t remember, said the Hatter
(Pero, ¿qué dijo el Lirón?- preguntó uno de los jueces.
Eso no puedo recordarlo, contestó el Sombrerero)
Grace Slick, la autora de la canción, hizo un ingenioso desvío con respecto a la novela. No hay que insistir en la intención transgresora de ese delicioso coqueteo con el texto original.
Aquí mi versión al castellano de White Rabbit -se agradece cualquier sugerencia para enmendarla- y a continuación la letra en inglés.
Conejo Blanco
Una pastilla te hace más grande
Y otra te vuelve pequeño
Y las que tu madre te da
No sirven para nada
Ve y pregúntale a Alice
Cuando mida diez pies de alto
Y si andas persiguiendo conejos
Y sabes que vas a caer
Diles que te había llamado
Una oruga que fumaba el narguile
Invoca a Alice
Cuando era pequeñita
Cuando los hombres en el tablero de ajedrez
Se ponen de pie y te indican a dónde ir
Y tu has acabado de ingerir cierto tipo de hongo
Y tu mente empieza a relajarse
Ve y pregúntale a Alice
Yo creo que ella sabrá
Cuando la lógica y la proporción
Han caido en una agonía patética
Y el Caballero Blanco está hablando al revés
Y la Reina Roja grita su “que le corten la cabeza”
Recuerda lo que dijo el Lirón
Echa a volar tu mente
Echa a volar tu mente
White Rabbit
One pill makes you larger
And one pill makes you small
And the ones that mother gives you
Don’t do anything at all
Go ask Alice
When she’s ten feet tall
And if you go chasing rabbits
And you know you’re going to fall
Tell ‘em a hookah smoking caterpillar
Has given you the call
Call Alice
When she was just small
When men on the chessboard
Get up and tell you where to go
And you’ve just had some kind of mushroom
And your mind is moving low
Go ask Alice
I think she’ll know
When logic and proportion
Have fallen sloppy dead
And the White Knight is talking backwards
And the Red Queen’s “off with her head!”
Remember what the dormouse said:
Feed your head
Feed your head
