Quimera

Archive for the ‘ópera’ Category

¿Qué tal amigos?…bienvenidos a un nuevo programa de la Opera (II)

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Esto de llevar un blog me ha proporcionado, en un poco más de dos meses, numerosos momentos felices; pero, sin lugar a dudas, ninguno tan especial y tan increíble como el que experimenté hace unos pocos minutos, cuando abrí mi mailbox. No puedo contener mi alegría, mi vanidad, por haber recibido una nota de agradecimiento de Angel Vázquez Millares con motivo de una entrada que publiqué en mayo. El mensaje me emocionó (mucho) y si me animo a colgarlo aquí es no sólo por la pizca de orgullo; sino también porque sus palabras dicen mucho sobre el propio Vázquez Millares .

QUERIDO AMIGO: PUDE LEER RECIENTEMENTE EN INTERNET, SUS MENSAJES, CASI ARTÍCULOS, EN LOS QUE EXPRESA SUS OPINIONES SOBRE MI TRABAJO. ME PARECEN DEMASIADO ELEVADAS. LO ÚNICO QUE HE HECHO, HASTA DONDE SÉ Y LO MEJOR QUE HE PODIDO, ES DIVULGAR LA ÓPERA E INCULCAR SU AMOR HACIA ELLA. SIN EMBARGO, NO LE VOY A NEGAR QUE ME SATISFACE SABER QUE HAY QUIENES, COMO USTED, TODAVÍA RECUERDAN CON BASTANTE DETALLE LO QUE HABLÉ Y LO QUE HICE HACE AÑOS. CRÉAME QUE AGRADEZCO DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MI ALMA ESAS OPINIONES, Y TANTO, QUE BUSQUÉ, TAMBIÉN EN INTERNET, SU E-MAIL PARA ENVIARLE ESTE MESAJE DE AGRADECIMIENTO. SI LO DESEA PUEDE ESCRIBIRME. HASTA PRONTO, LO QUIERE MUCHO. ANGEL

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Written by ernesto

julio 2, 2008 at 1:26 am

Contra la sordera cubana (III)

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Curarse de la sordera política y moral es un ejercicio altamente gratificante. Es casi literalmente hablando como recuperar la capacidad de escuchar. Y cuánto placer proporcionan entonces los nuevos sonidos, las coloraturas de las voces, los timbres de los instrumentos musicales que antes no se podían reconocer. Cuánta maravilla en descubrir que una flauta suena diferente a un clarinete y una viola no es lo mismo que un violín.

Aquí un momento de la ópera The Rosenkavalier que tipifica el acto de la sordera. Se trata del aria para tenor Di rigori armato. Un ingenioso ejemplo de ópera dentro de la ópera. Todos los presentes quedan cautivados con la melodía italiana. El Barón, incapaz de escuchar, y sin consideración ninguna con los demás, interrumpe la interpretación hasta ponerle fin con un golpetazo sobre una mesa.

Written by ernesto

junio 30, 2008 at 9:37 pm

Publicado en ópera, Richard Strauss

Presentación de la Rosa (I)

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Hugo von Hofmmansthal y Richard Strauss en 1915.

La ópera El Caballero de la Rosa, de Richard Strauss, mantuvo ocupados a algunos historiadores. Ellos trataron de averiguar si, efectivamente, entre la nobleza austriaca del siglo dieciocho existió la costumbre de que el novio se presentara por vez primera mediante el solemne envío de una rosa de plata a la casa de la prometida. Posiblemente la idea de esa práctica salió de la imaginación del poeta Hugo von Hofmmansthal, que escribió el libreto (hoy se sabe que von Hofmmansthal se inspiró en una ceremonia en la que el Papa les entregaba una flor dorada a mujeres nobles o virtuosas).

Written by ernesto

junio 15, 2008 at 7:19 am

Presentación de la Rosa (II)

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El dúo La Presentación de la Rosa es una de mis piezas musicales favoritas. El joven Octavio, interpretado por una mezo-soprano, va a la casa de Sofía. El es el portador de la rosa, como emisario de su primo, el Conde de Lerchenau. Enseguida ocurre el clásico flechazo. Sofía y Octavio pasan de frases corteses, casi rituales, a expresar, como si pensaran para sí mismos, los titubeos y exaltaciones del amor a primera vista. La rosa de plata se convierte en el objeto desde el cual los personajes aluden a la felicidad del encuentro.
Una convención –anotada en el libreto- es que los personajes vistan ropa plateada. Igualmente en el escenario suele prevalecer el color de la plata. Es un modo de acentuar el brillo de la orquestación. La música y las voces de las cantantes aspiran a ofrecer una imagen del fulgor de la rosa y de la intensidad de los sentimientos de Octavio y Sofía.

***
La mezzo-soprano Anne Sophia Von Otten (Octavio)y la soprano Barbara Bonney (Sofía), dirigidas por Carlos Kleiber en 1994. De esta interpretación me gusta sobre todo la voz de Barbara Bonney. En un principio las imágenes parecen no tener movimiento; pero lo que ocurre es que los personajes permanecen inmóviles durante los primeros cuarenta segundos.

La traducción al español de la Presentación de la Rosa. El libreto se encuentra completo en http://www.geocities.com/ubeda2002/caballero/caballero.htm

Presentación de la Rosa

OCTAVIO
Me ha sido otorgado el honor
de presentar…
ante la nobilísima e ilustre prometida,
en nombre de mi primo,
de la familia Lerchenau,
la rosa que simboliza su amor

SOFÍA
(tomando la rosa)
Quedo muy obligada a vuestra gracia.
Quedo muy obligada a vuestra gracia
por toda la eternidad.

(Un atisbo de confusión le embarga
mientras aspira el aroma de la rosa)

Realmente huele
como si se tratase de una rosa auténtica.

.OCTAVIO
Sí, tiene unas gotas
de esencia de rosas de Persia

SOFÍA
Es como una rosa del cielo.
Como del más sagrado de los paraísos.
¿No le parece?

(Octavio se inclina sobre la rosa
que sostiene Sofía. Después se
yergue y contempla su boca)

Es como un saludo del cielo.
Casi más de lo que uno puede soportar.
Te atrae como si te ataran un lazo
alrededor del corazón

(En voz baja)

¿Dónde y cuándo
me he sentido yo tan dichosa?

OCTAVIO
(acompañándola inconscientemente)
¿Dónde y cuándo
me he sentido yo tan dichoso?

SOFÍA
(para sí)
Debo regresar aunque ello suponga
morir por el camino.
Pero no moriré. Eso queda muy lejos.
Tenemos tiempo y la eternidad se funde
en este instante de felicidad
que no podré olvidar mientras viva.

OCTAVIO
(al mismo tiempo que ella)
Era un jovenzuelo
que ni siquiera la conocía.
Pero, ¿quién soy?
¿Cómo podría estar junto a ella?
¿Cómo podría traerla junto a mí?
Si no fuera un hombre
los sentidos me abandonarían.
Este instante de felicidad
no lo podré olvidar mientras viva.

Written by ernesto

junio 15, 2008 at 7:17 am

Presentación de la Rosa (III)

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Si hay alguien interesado, puedo enviarles por email –en formato MP3- el dúo cantado por Christa Ludwig y Teresa Stich-Randall, dirigido por Herbert Von Karajan, que es una grabación antológica.
También tengo, igual en MP3, la interpretación de Barbara Hendricks y Anne Sofie von Otter del año 1992

Written by ernesto

junio 15, 2008 at 6:46 am

Homenaje al Himno Nacional Cubano

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Non piu andrai, el aria de Figaro al final del primer acto de la ópera bufa Le Nozze di Figaro de Mozart. El Conde de Almaviva quiere enviar a Cherubino a la guerra. Figaro entona este burlón himno militar para su joven amigo.
Canta el barítono Giuseppe Taddei. Cherubino es interpretado por la mezzo-soprano Giulietta Simionato

La letra, tomada de Wikipedia.

No irás más, mariposón amoroso
día y noche rondando alrededor
de las bellas, turbándoles el reposo,
Narcisito, pequeño Adonis del amor.
No tendrás ya estos bellos penachos,
ese sombrero ligero y galante,
esa cabellera, ese aire brillante,
ese sonrosado color femenino.
Entre guerreros ¡voto a Baco!
Grandes mostachos, ajustada casaca,
el fusil a la espalda, el sable al flanco,
cuello erguido, gesto franco,
un gran casco, un gran turbante,
mucho honor, poco dinero,
Y en vez del fandango
una marcha por el fango,
por montañas, por valles,
con las nieves y los grandes calores
al concierto de trombones,
de bombardas, de cañones,
que las balas en todos los tonos
al oído hacen silbar.
Cherubino a la victoria,
a la gloria militar.

Written by ernesto

junio 3, 2008 at 5:30 am

¿Qué tal amigos?…bienvenidos a su espacio…la Opera.

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(Para Isis Wirth)
I
Un breve post en el blog La Reina de la Noche me hizo interrumpir mi trabajo y recordar a alguien que tuvo una innegable influencia sobre mi formación: el locutor e investigador musical Angel Vázquez Millares. Durante varios años, cada vez que podía, escuchaba su programa La Opera, a las diez de la noche. Y si no tenía ocasión de hacerlo, entonces procuraba no perderme la retrasmisión, al día siguiente, a las cinco y treinta de la tarde.
No consigo recordar cómo comencé a interesarme por la ópera. Tal vez fue a partir de una escena del filme Moliere que nunca más he vuelto a ver y que ahora ni siquiera consigo recordar con claridad. La escena, según logro rememorarla, era más o menos como sigue. Moliere, moribundo, desciende las escaleras. Algunos personajes lo sujetan y asisten; pero el momento de bajar los escalones se repite una y otra vez como si la acción fuese en marcha atrás o se interrumpiese para volver al mismo punto de partida. Una suerte de escalera interminable o Moliere, como un Sísifo, condenado a repetir indefinidamente la misma esteril faena. En el fondo unas voces de tenores, mezzos, contraltos y barítonos interpretaban lo que debió ser, supongo, una pieza barroca. Seguramente fue de aquel modo, completamente fortuito, que surgió mi interés y, muy pronto, mi fascinación por la ópera. Luego escuché las relativamente populares Traviatta y Carmen, y finalmente descubrí los programas diarios de Vázquez Millares. Pasé muchas tardes dominicales atento a sus comentarios sobre la ópera, el autor y los interpretes de la grabación que Vázquez Millares transmitiría en su programa de las dos. Ahora recuerdo sobre todo el tono de su voz.
Posteriormente, durante los desastrosos comienzos de los noventa , cada sábado al mediodía yo caminaba hasta la Biblioteca Nacional. Vázquez Millares presentaba, ante una audiencia cada vez más numerosa, videos de óperas. Poco a poco, gracias a la donación de cubanos residentes en el extranjero –y sobre todo mediante la contribución de un millonario que había emigrado a Puerto Rico y de quien se rumoraba había sido amante de María Callas- la biblioteca fue reuniendo una muy actualizada colección de videos de ópera (el dvd no había llegado por aquel entonces). Vázquez Millares era el encargado de hacer las presentaciones. Traía algunas notas; pero era evidente que improvisaba gran parte de sus comentarios. Hablaba con una elocuencia y una erudición poco frecuentes, incluyendo anécdotas que al final resultaban útiles para la propia comprensión de la ópera. Muy pocas veces faltó a aquellos encuentros en la Biblioteca Nacional. Escucharlo era algo casi tan esperado como la proyección de la ópera misma. En algunas ocasiones tuve oportunidad de conversar con él. Siempre estaba dispuesto a escuchar a los demás, incluso cuando se aparecieran con alguna interpretación ingenua o disparatada.
II
Hoy vivo en New York. Puedo ir con frecuencia al Metropolitan Opera House. Puedo ver en vivo representaciones semejantes a las que, en formato VHS, esperaba con avidez cada sábado. Puedo asistir a espectáculos donde cantarán las grandes figuras del presente. Una noche en el Met es inevitablemente encantadora. A la salida, de regreso a mi apartamento, persisten en mi memoria algunos de los momentos más notables de la puesta en escena; pero, muy a mi pesar, tengo que confesarme que la ópera no despierta el mismo entusiasmo de antes, cuando la descubría mediante los programas radiales de Angel Vázquez Millares. Quizás porque muchas de las arias, duetos, etc, me resultan ahora demasiado familiares. Quizás porque una obra de arte es más vital y necesaria en temporadas de crisis sociales, como aquellos comienzos de los noventa en Cuba. Quizás porque ya pasaron los momentos de esplendor de la ópera: murieron o se retiraron las legendarias voces que Vázquez Millares presentaba en sus programas. O quizás, sencillamente, porque el tiempo pasa y, poco a poco, de manera casi inevitable, arte y vida comienzan a disociarse.
III
Busco en Internet la radio cubana. Compruebo, con satisfacción, que Vázquez Millares ha sido reconocido por su labor de cerca de cuarenta años divulgando la ópera. CMBF tiene una página web; pero –por desgracia- su señal no se transmite online. Pienso en el placer con que hubiese escuchado algunos de los programas de Vázquez Millares, aquí en Manhattan. Me digo que quizás pueda ocurrir, en un futuro no muy lejano.

Written by ernesto

mayo 16, 2008 at 6:01 pm