Quimera

Archive for the ‘pintura’ Category

Muerte por la Rosa (microrrelato)

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Inútilmente alguien le advirtió a Toulouse-Lautrec que Rosa la Rouge tenía sífilis. Lautrec fue enterrado en el cementerio de Verdelais, en septiembre del año 1901.


Henri de Toulouse-Lautrec, Rosa La Rouge, 1886-87
óleo sobre lienzo
(72.3 x 49 cm)
Barnes Foundation, Merion, Pennsylvania.

Written by ernesto

junio 14, 2008 at 7:01 am

Aire y Primavera (I)

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La interpretación más aceptada de La Primavera de Boticelli, sigue siendo la que se postuló tradicionalmente, tomada de fuentes literarias latinas.
La represetación se incia a la derecha del cuadro, con el soplido de Céfiro sobre el rostro de Cloris. El gesto que hace la deidad del aire revela que la ninfa terminará por sucumbir a sus asedios. El vientre de ésta indica que ha quedado embarazada. De su boca brotan unas flores que se transfiguran en un nuevo personaje: Flora.
Boticelli ha representado, en una secuencia, cuatro estadios de una relación amorosa: cortejo, acto sexual – el aliento de Céfiro-, la gestación y el nacimiento. En el centro, Venus consagra la llegada de la primavera. Su gesto recuerda el ademán de bendición que puede verse en las representaciones tradicionales de la Virgen María. Un detalle que, supongo, en su tiempo debió ser un poco subversivo porque la Venus vestida era una alegoría del amor sensual(la Venus desnuda era una imagen del amor platónico o ideal). Encima de la diosa latina, Eros con sus ojos vendados y a la izquierda las Tres Gracias, que ejecutan una danza. Finalmente el mensajero Mercurio –lo reconocemos por el par de alitas en los tobillos- con su caduceo en la mano aleja las nubes invernales.

Written by ernesto

junio 4, 2008 at 6:33 pm

Aire y Primavera (II)

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Esta interpretación iconográfica ha sido puesta en duda y han existido otras descripciones del lienzo, tal vez más forzadas y menos convincentes. Una lectura reciente ha privilegiado el papel de las flores en el conjunto. René Huyghe dedica un breve párrafo al rol de los ritmos en su libro Los poderes de la imagen (1967). Es mi comentario favorito, aunque no he leído aun una explicación –seguramente existe- sobre la presencia de lo aéreo en La Primavera. Me dejo llevar por lo entretenido que me resulta escribir sobre el tema y salto por encima del miedo a decir cosas demasiado evidentes.
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Encuentro curioso que, en contra de lo usual, el cuadro demande una lectura invertida –es decir, de derecha a izquierda. En correspondencia con este modo de leer el lienzo, Céfiro -divinidad del viento astral- sopla rumbo al oeste, siguiendo el mismo sentido en el que se despliega la escena. Tal vez este gesto incial sea un modo de hacer notar que, durante La Primavera, la vida está fundamentalmente regida por el signo del aire.
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En La primavera de Boticelli, el contacto con el suelo está reducido al mínimo como en la danza que ejecutan las Tres Gracias. Y los dioses también bailan. Sus cuerpos, desde la inclinación de la cabeza de Venus, hasta el movimiento en el torso de Mercurio tienen la gracia de los danzantes. Los pliegues de los vestidos, los rizos de los cabellos, los movimientos de los dedos, traducen la imagen del baile hasta tal punto que casi puede percibirse el ritmo que siguen en la danza. La Primavera parece un montaje coreográfico con las líneas zigzagueantes que trazan los movimientos de los brazos desde Céfiro, pasando por la cabeza de Venus, las manos entrelazadas de las Tres Gracias y finalmente el brazo de Mercurio que sostiene el caduceo. Y este movimiento tiene que ver con lo aéreo: Céfiro parece descender a la tierra desde un vuelo, mientras el dios mensajero eleva su mano al cielo para apartar los nubarrones.
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Boticelli creó un contraste entre la luminosidad de las figuras y el apagado verdor de la tierra. Así, Venus parece estar suspendida en el aire. En el paisaje mismo puede percibirse una contradicción entre peso y levedad. Las frutas doradas –anticipación del verano- ofrecen la impresión de que están a punto de caer. Las flores, en cambio, parecen revolotear entre las hierbas.
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Mercurio con sus sandalias aladas. Bachelard observó que para la imaginación aérea, las alas en las espaldas son demasiado pesadas. En el ámbito de la imagen poética, se vuela con un par de alitas en los tobillos.

Written by ernesto

junio 4, 2008 at 6:28 pm

Inauguración de We are Porno, Sí. (V)

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Rocío García

Rafael Zarza

Written by ernesto

junio 1, 2008 at 7:47 am

Inauguración de We are porno, sí (VI)

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Servando Cabrera Moreno

Written by ernesto

junio 1, 2008 at 7:44 am

We are porno, sí (II)

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Aprovecho para mostrar un par de imágenes del trabajo de Luis Trápaga. Es un pintor virtualmente desconocido tanto dentro como fuera de Cuba. No deja de sorprenderme que un artista tan peculiar y talentoso sea prácticamente ignorado en un escenario artístico en el que es frecuente que cualquier mediocre consiga cierto renombre.

Written by ernesto

mayo 29, 2008 at 9:31 am

Dos bromas de Raúl Martínez (I)

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Debo al pintor Humberto Castro la risa que me deparó la primera de estas bromas. Convengo anticipadamente en que tal vez no pase de ser una simple conjetura, derivada de la disposición en el espacio de las palabras CHE AMERICA. Hacia 1968, Martínez usó esta frase como título para una serie de cuadros. A primera vista, eran tributos al revolucionario recientemente asesinado. Las imágenes están conformadas por nueve variaciones de un retrato de Che Guevara, cada una dentro de los nueve rectángulos que segmentan la pintura. Las palabras que componen el título pueden leerse en el lienzo. En la versión que conserva el Museo Nacional de Bellas Artes de la Habana, Martínez optó por distribuir el texto del siguiente modo:

CHE A

M E RI

C A

Si se repara en las letras que integran la banda horizontal superior, se tendría el vocablo CHEA, voz femenina de CHEO, que dentro del argot popular cubano designa a una persona o un objeto de mal gusto. Luego estaría MERICA, de sonoridad sugerente porque bastaría sustituir la E por una A para que, entonces, en lugar de CHE AMERICA pueda leerse CHEA MARICA, junto a las imágenes del icono revolucionario.
Si en efecto Martínez tuvo la osadía de hacer esta broma, habría que conceder que también tuvo la precaución de ocultarla. El subterfugio tal vez consistió en disociar la palabra mediante el rectángulo que interpuso entre CHE y la A. Un detalle, en cambio, vendría a acentuar la lectura burlona que trato de describir aquí. La E es la única letra rellena con un pigmento cobrizo. Quizás Martínez quiso indicar que, dentro del conjunto, la E es una letra diferente, fuera de lugar, quizás sustituible.

Written by ernesto

abril 4, 2008 at 9:04 pm